jue. 07 mayo, 18:55
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Actos fúnebres por el Padre Fortunato Nsue Esono Ayiambeng

La Archidiócesis de Malabo ha vivido este jueves, 7 de mayo, una de las jornadas más conmovedoras de la historia más reciente con la celebración de la santa misa de réquiem cuerpo presente por el eterno descanso del Reverendo Padre Fortunato Nsue Esono, Vicario General de la iglesia local, cuya repentina partida ha sumido en el dolor y consternación a la comunidad cristiana ecuatoguineana.

En el marco de las excelentes relaciones existentes entre la Iglesia Católica y Estado ecuatoguineano, el Presidente de la República, Jefe de Estado y Gobierno, Su Excelencia Obiang Nguema Mbasogo, se ha unido al pueblo asistiendo a la misa de este jueves.

El templo se ha quedado pequeño ante la masiva presencia de obispos llegados de Camerún y Gabón; el Arzobispo emérito de Malabo, Monseñor Ildefonso Obama Obono; los obispos y vicarios generales de las diócesis de Bata, Ebibeyin, Mongomo y Evinayong; los presidentes de órganos constitucionales; miembros del Gobierno; directiva de la Oficina Nacional del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial, así como familiares, amigos y conocidos llegados de todas las partes del país.

Tras la proclamación del Santo Evangelio, el arzobispo celebrante ha destacado la dimensión humana, espiritual y pastoral del Padre Fortunato Nsue Esono, definiéndolo como un servidor fiel del Evangelio, un sacerdote de alma noble y un hombre que supo hacer de la caridad su principal ministerio.

El Padre Fortunato no vivió para sí mismo, vivió para Dios y para su pueblo. Hoy la Iglesia llora a uno de sus hijos más entregados, pero también agradece el testimonio que deja entre los cristianos

Uno de los momentos más emotivos de la celebración ha sido el rito de la última recomendación y despedida, cuando el incienso cubrió lentamente el féretro mientras resonaban las plegarias por el descanso eterno de su alma.

Nacido el 28 de mayo de 1986 en la ciudad de Mongomo, fruto del matrimonio formado por Francisco Esono y Carmen Ayiambeng, el Padre Fortunato Nsue Esono, vivió su primera cita con la vocación en el último curso de primaria y tras cursar estudios primarios y secundarios en Mongomo y Ebibeyin, ingresó en el Seminario Menor Diocesano Pablo VI. En el año 2005 se traslada al Seminario Mayor Interdiocesano La Purísima de Bata, donde cursa estudios sacerdotales en Filosofía y Teología. El 19 de noviembre del 2011, vivió la experiencia del diaconado. Por la gracia de Dios y bondad de Monseñor Juan Nsue Edjang, Fortunato Nsue Esono fue ordenado sacerdote el 7 de mayo del 2012. En agosto del mismo año, se trasladó al reino de España donde cursó estudios en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Formación que culminó entre 2014 y 2016, graduándose como Doctor en las Sagradas Escrituras.

De regreso, el Padre Fortunato Nsue Esono fue rector del Seminario Menor de Nuestra Señora del Pilar de Banapa, y canciller secretario del Arzobispado de Malabo hasta el año 2025. En octubre del 2026, fue nombrado Vicario General de la Archidiócesis de Malabo hasta el día de su muerte.

El Padre Fortunato Nsue Esono ha sido profesor jefe del departamento de Teología de la Facultad de Humanidades en la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial.

En todas las responsabilidades que ostentó siempre mostró disponibilidad y espíritu de entrega al servicio de la iglesia y del país. Ha sido el pionero de la idea de construcción del templo del Santuario San José de Banapa, entre otras obras de rehabilitación efectuadas en el seminario menor. Siempre dejó huella donde pasaba y permitía a sus sucesores encontrar las infraestructuras en mejores condiciones.

Su temple afable y su carácter amable contribuyeron a que mantuviera una conexión fuerte con sus fieles, familiares, amigos y todos los que entraban en contacto con él.

El Padre Fortunato Nsue Esono falleció en Malabo en la residencia parroquial de su parroquia la noche del 16 al 17 de abril del 2026 a la edad de 40 años, preparando con esmero y dedicación la visita apostólica del Papa León XIV a Guinea Ecuatorial.

Hoy nos hemos reunido con el corazón encogido para despedir a alguien que fue mucho más que un nombre en nuestras vidas, Fortunato Nsue Esono.

Fortunato Nsue Esono o simplemente Fortun, como se le decía en círculos amigables y familiares, no fue solo un amigo, no fue solo un hermano, no fue solo un sobrino, fue un pilar, una luminosa, un hombre cuya vida estuvo marcada por la entrega, la fe y el amor sincero hacia los demás.

Su partida repentina en la noche del 16 al 17 de abril del 2026 deja a su pueblo sin palabras, como si el tiempo se hubiera detenido sin avisar. Cuesta entender por qué alguien tan necesario, tan bueno, tan lleno de vocación, ha sido llamado tan pronto. Pero si algo nos enseñó Fortunato Nsue Esono es que la vida no se mide en años, sino en la profundidad con la que se ama y se sirve.

Como sacerdote, con dotes especiales para reunir en torno al altar del señor a los siervos con su peculiar homilía, vivió con humildad y compromiso su misión.

Los que tantas veces tuvieron la gracia de escucharlo y verlo hacer, lo que más le gustaba -evangelizar al pueblo de Dios- están convencidos de que no solo predicó la palabra, la encarnó en cada gesto, en cada consejo, en cada acto de bondad. Razón por la cual, llenaba capillas y catedrales donde quiera que le tocase hacerlo en los días del Señor.

Fue guía espiritual, pero también compañero cercano; supo escuchar sin juzgar, acompañar sin imponer y amar sin condiciones. En él, muchos encontraron consuelo, esperanza y fortaleza.

Para quienes tuvieron el privilegio de conocerle de cerca, su ausencia deja un vacío inmenso. Se nos va una parte de nuestra historia, de nuestras risas, de nuestras confidencias y de nuestras luchas compartidas. Pero también nos dejas un legado imborrable; el ejemplo de vida vivida con propósito, con fe firme y corazón generoso.

Fortunato Nsue Esono, tu nombre hoy resuena con más fuerza que nunca. Fuiste verdaderamente afortunado en dar tanto y nosotros lo fuimos aún más por haberte tenido. Aunque duele tu partida, sabemos que tu misión no ha terminado aquí; continúa en cada vida que tocaste, en cada alma que ayudaste a levantar, en cada palabra que sembraste con amor.

Descansa en paz, querido amigo, hermano y sobrino. Estamos seguros de que Dios, a quien serviste con tanta fidelidad, te ha recibido con los brazos abiertos, mientras que a nosotros nos toca saber honrar tu memoria viviendo con la misma entrega, fe y amor que nos enseñaste.

Y nunca te olvidaremos porque desde tu morada eterna, te tendremos siempre presente entre nosotros en cada reunión, encuentro y convivencia cotidiana y, en silencio, seguiremos escuchando tus opiniones como siempre.

La iglesia en Guinea Ecuatorial eleva sus súplicas a Dios para que este siervo suyo, por la misericordia infinita del padre y la maternal protección de la Virgen María, de quien fue devoto, alcance el reino eterno.

Texto: Deogracias Ekomo

Fotos: Miguel Ángel Andjimi

(Equipo Prensa Presidencial)

Oficina de Información y Prensa de Guinea Ecuatorial

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