lun. 30 marzo, 13:11
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El Jefe de Estado apertura la XI Cumbre de la OEACP

DISCURSO DE SU EXCELENCIA OBIANG NGUEMA MBASOGO, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, JEFE DE ESTADO Y DE GOBIERNO, PRESIDENTE FUNDADOR DEL PARTIDO DEMOCRÁTICO DE GUINEA ECUATORIAL, CON OCASIÓN DE LA APERTURA DE LA UNDÉCIMA CUMBRE DE JEFES DE ESTADO Y DE GOBIERNO DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS DE ÁFRICA, EL CARIBE Y EL PACÍFICO (OEACP).

-“Sus Excelencias Jefes de Estado y de Gobierno y Jefes de Delegaciones, de los Estados Miembros de ACP;

Excelentísimo Señor Secretario General de la Organización de Estados ACP;

Distinguidos Invitados;

Señoras y Señores:

Es para Mí un alto honor y una profunda satisfacción darles la más cordial bienvenida a Guinea Ecuatorial, en nombre del Pueblo ecuatoguineano y de su Gobierno, a Sus Excelencias Jefes de Estado y de Gobierno y Jefes de Delegaciones, así como a todas las personalidades invitadas, con ocasión de la Undécima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Organización de los Estados de África, Caribe y Pacífico.

Les expreso Mi sincera gratitud por vuestra presencia en nuestro País para participar en este importante evento multilateral del Sur Global, para testimoniar el apoyo de nuestros Estados a los principios e ideales de unidad, solidaridad, cooperación y respeto mutuo para construir un mundo más justo, desarrollado, equitativo, pacífico y sostenible que ofrezca más plenitud a los humanos en el disfrute de los derechos fundamentales de la persona.

Al iniciar Mis palabras, quisiera expresar Mi agradecimiento a Su Excelencia, João Manuel Gonçalves Lourenço, Presidente de la República de Angola, por su alto liderazgo en la conducción de nuestra Organización como Presidente de la Décima Cumbre de la Organización. Su compromiso ha contribuido a compaginar una etapa importante de la evolución de esta Organización preservando la continuidad de su acción. 

Felicito, por otra parte, al Señor Moussa Saleh Batraki, por participar por primera vez en esta Décima Primera Cumbre de los ACP, que se celebra desde su toma de posesión como Secretario General, en una etapa crucial de la vida de nuestra Organización, marcada por las exigencias de renovación y consolidación institucional. 

Excelencias:

La cumbre que inauguramos hoy tiene lugar en un momento particularmente importante de la historia, que está marcada por las profundas transformaciones caracterizadas por los desafíos múltiples e interdependientes, que preocupan a nuestra Organización.

Entre las tensiones geopolíticas, la persistencia de los conflictos armados, el recrudecimiento de la inseguridad y terrorismo, los efectos del cambio climático, crisis del sistema alimentario, las vulnerabilidades energéticas, las desigualdades del sistema económico mundial, las dificultades de acceso a la financiación al desarrollo, la aceleración de la revolución digital, etc., que están redefiniendo un entorno geopolítico, que no favorece a nuestros Estados.

Ante estos fenómenos adversos nuestros Estados sienten la necesidad de un escape que debe procurar que seamos más fuertes para actuar unidos. Este es, precisamente, el sentido de la creación de la OEACP para unir nuestras voces y acercar nuestras regiones, afín de afirmar las prioridades comunes para defender con mayor firmeza las aspiraciones legítimas de nuestros pueblos en la escena internacional. 

Los 79 Estados Miembros distribuidos en tres regiones, África, Caribe y Pacifico son los portadores de las aspiraciones de más de 1.100 millones de habitantes. Por tanto, la OEACP representa mucho más que un marco de concertación, porque constituye una fuerza política colectiva, un espacio de solidaridad activa y una palanca estratégica que nuestros Estados deben valorar plenamente para hacer oír con mayor ímpetu y coherencia nuestras voces en los grandes debates que configuran el orden internacional.

Excelencias:

Esta cumbre reviste una dimensión eminentemente histórica, por cuanto que coincide con el quincuagésimo aniversario de la fundación de esta Organización. Este aniversario no es solamente una fecha simbólica, ya que es un momento ideal para evaluar nuestras decisiones sobre el futuro político, institucional y operativo de los ACP.

Cincuenta años de existencia nos impone un deber de memoria, una exigencia lúcida y una obligación de ambición.

Un deber de memoria, porque los ACP han sabido preservar, a lo largo de cinco décadas, un espacio singular de solidaridad, concertación y defensa de los intereses comunes de África, Caribe y Pacífico.

Una exigencia lúcida, porque las profundas transformaciones del orden internacional y demás dificultades enfrentadas han puesto de manifiesto la necesidad de un reposicionamiento claro, de un fortalecimiento sustancial de su eficacia y de una consolidación duradera de sus capacidades de acción.

Una obligación de ambición, porque ya no se trata de preservar lo alcanzado, sino de conferir a la OEACP una nueva talla, un nuevo impulso y una renovada capacidad.

En efecto, como reza el tema de esta Cumbre: “Una OEACP transformada y renovada en un mundo en mutación”, nos invita a hacer una reflexión de fondo sobre las vías y los medios para consolidar nuestra Organización, modernizar sus métodos de acción, reforzar su credibilidad institucional y hacerla más apta para responder a las aspiraciones reales de nuestros pueblos y a las exigencias de cada momento.

Transformar la OEACP significa, en primer lugar, afianzar su cohesión política, consolidar su autoridad institucional y reforzar su capacidad de actuar con eficacia, coherencia y visibilidad sobre los grandes desafíos que comprometen el porvenir de nuestros Estados.

Renovar la OEACP significa igualmente adaptar nuestros instrumentos de cooperación, promover asociaciones más dinámicas y equilibradas, alentar la innovación, movilizar mayores recursos y reorientar nuestra acción colectiva hacia prioridades estratégicas, capaces de producir resultados concretos, tangibles y duraderos para nuestros Estados.

También debemos tener la claridad política de reconocer que ninguna organización puede ser fuerte, creíble y eficaz si carece de medios acorde con la magnitud de sus responsabilidades. Dar un nuevo impulso a la OEACP supone, por tanto, que sus Estados Miembros asuman resueltamente, no solo su orientación política, sino también los medios concretos de su funcionamiento para dar plenitud a su acción.

Por otra parte, deseo agradecer a Su Majestad el Rey Mswati III de Esuatini, en su calidad de Paladín de la movilización de recursos de la OEACP, por los esfuerzos consentidos que viene desplegando con miras a reforzar la base financiera de nuestra Organización.

Excelencias:

La solidaridad nos impone defender sin ambigüedades las soberanías de nuestros Estados, la integridad territorial y el derecho legítimo a la Paz; la Seguridad y la Estabilidad nos obligan igualmente a rechazar toda forma de injerencia o presión contraria a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional.

Lo cual debe conducirnos a apoyar, con responsabilidad y coherencia, a los Estados Miembros afectados por la crisis, y hacer de la concertación política un verdadero instrumento de credibilidad colectiva. En ello reside el sentido profundo de nuestra Organización: hacer vivir entre nosotros un deber mutuo de apoyo y de responsabilidad compartida.

En el mismo espíritu, la cohesión interna debe conferir a la OEACP una voz más fuerte en la escena internacional. En un contexto marcado por la persistencia de mejorar la gobernanza mundial, los países del Sur Global deben seguir defendiendo juntos una visión exigente de un multilateralismo democrático, justo, representativo y eficaz.

Por ello, es fundamental proseguir con determinación la exigencia de la reforma del sistema de las Naciones Unidas, incluido el Consejo de Seguridad, así como de las instituciones financieras internacionales. Estas reformas son necesarias para que la gobernanza mundial sea más justa, equitativa, inclusiva y atenta a las necesidades reales de todos los países del mundo.

Debemos reafirmar nuestro apego a un orden internacional basado en normas, en el respeto del derecho internacional, la primacía de la Carta de las Naciones Unidas, así como en la solución pacífica de las controversias.

Excelencias:

Nuestra ambición política e institucional debe permanecer firmemente anclada en las realidades humanas, confiriendo una atención especial a los jóvenes y a las mujeres en el porvenir de nuestro espacio común. La juventud y la mujer encarnan la energía, la creatividad, la innovación y la esperanza de nuestras naciones.

Las mujeres siguen desempeñando un papel determinante en la cohesión social, en la productividad, en el emprendimiento, en la resiliencia de las comunidades y en la transformación de nuestras sociedades. Por tanto, nuestra responsabilidad colectiva es crear las condiciones de un entorno más favorable a la mujer, para su desarrollo, participación y liderazgo.

Antes de concluir Mi intervención como Presidente de esta Undécima Cumbre, quisiera formular el deseo de que nuestras deliberaciones estén a la altura de este momento histórico.

Que sea esta cumbre un momento de claridad, de responsabilidad y valentía política que nos permita consolidar nuestra unidad, fortalecer la OEACP para dotarla de medios políticos, institucionales y operativos correspondientes a la magnitud de sus aspiraciones.

Que este encuentro marque una etapa decisiva en nuestra voluntad común.

Declaro abierto los trabajos de la XI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OEACP.

MUCHAS GRACIAS”.

Envío: Clemente Ela Ondo Onguene (DGPEPWIG)

Fotos: Miguel Ángel Andjimi (Prensa Presidencial)

Oficina de Información y Prensa de Guinea Ecuatorial

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